El Caso CREEARTE.ORG
Segunda parte
No. El ocio de nuevo. El ocio tan contradictorio: su esencia se conforma de materias tan disímiles: posee las características de un vicio, pero a un mismo tiempo, tiende a ser una virtud para algunos (la mayoría). Tengo tarea, tenemos que entregar un último ensayo para el día de mañana y entonces, una nueva crisis de realidad: es el día previo a la entrega y se sigue sin tener la menor idea a desarrollar. Los ánimos suicidas están a la orden del día. Y uno mismo se cuestiona el porqué no se avanza en el trabajo que le corresponde, por qué en vez de estar preguntando qué es lo que quiere decir el autor en el párrafo x ó y, se abre el programa menos adecuado y se transfiere datos… para saber la suerte del compañero que está en su propio ordenador, que curiosea de la misma ociosa manera.
“Dé clic en el siguiente vínculo…” y una mujer ofrece [oferta] las tetas que aspiran a conocer el cielo, y curvas cuya única posibilidad es el origen computarizado. “Puede acceder pagando con las siguientes tarjetas de crédito”… y todo sentido se pierde. En tal caso, quedan dos opciones: producto de una terrible enajenación (y por qué no, una necesidad tan severa como irrefrenable) pagar lo impuesto, o emprender la graciosa huida. El icono de “Home” aporta una buena salida cuando se está verdaderamente intoxicado del Mal del Ocio (una variante del Mal del Sueño). Una barrita en la parte inferior de la ventana indica que la información fluye. Lo más seguro, en el peor de los casos, es que un intruso osó tocar la computadora antes que nosotros entráramos. La página no carga todavía. Sobreviene la impaciencia. Y de pronto, un nombre aparece en la barra superior: creearte.org. (esa es la idea!!!)…
La cocina levanta la mano. El trámite de la primera taza de café. ¿Un sangüichito? Por qué no. Y la vuelta al recinto con teclado. La página en turno tiene varias curiosidades. Varios nombres. Algunas imágenes llamativas. El primitivismo toca a la puerta: ¿qué será esto, qué aquello? Y la página entabla las primeras conversaciones a través de la proyección de un video, que habla de… Pero vale más la pena hablar de otros contenidos. Bueno, en realidad podría hablar de todo, pero me remitiré a las proximidades: este sitio, como se aclara con letras que podrían considerarse casi “íntimas”, se advierte que “este sitio puede afectar la sensibilidad de sus visitantes”…
El arte como acto de fe
En esta fracción de ciberespacio, habitan, hasta el momento, siete entidades, cuyo nombre aparece inscrito con letras azules en la parte superior de la ventana: entre ellas Lucy Ovilla, Aaron Vite y Hugo Montaño. Cada uno, desde su propia perspectiva, nos ofrece parte de su experiencia en este ámbito tan vasto de la cultura como es la creación en el plano artístico y la diversidad de sus disciplinas.
Cabe citar un buen ejemplo de lo que abandera el trabajo del conjunto de colaboradores que “cohabitan” en esta página:
Yo creo en el arte, como creo en mi misma y como creo en las sociedades del futuro…su gran rol en la vida de la masa humana todavía está por descubrirse y practicarse... Pensando así…. el arte es el llamado a perfilar y definir un estado de verdadero bienestar colectivo. (…)
El arte es una forma de expresión que va cambiando con el tiempo y con la historia a la que pertenece y la que representa. Pero que hasta el momento en Chiapas no tiene voz propia… Ser artista en Chiapas hasta el momento ha sido un acto de fe… en donde día a día pedimos a todos los ovnis, a los dioses del universo y galaxias aledañas que las nuevas leyes que nos “cobijan” puedan englobar y resolver nuestras necesidades como creadores... Aun sin haber tomado en cuenta nuestra opinión y experiencia en el terreno de los hechos: el arte y la cultura. (…)
Esta suerte de manifiesto, mismo que aparece en el video anteriormente citado, realizado con textos de Lucy Ovilla y la intervención de Aarón Vite en la realización del video, da mucho espacio a la reflexión.
No, el caso CREEARTE.ORG está lejos de ser concluido. Está lejos de ser un espacio donde breves esbozos de preocupación acerca del panorama cultural en nuestro estado se den a conocer: es un nido de voces, un afluente de locos que comparten, generosamente, parte de su locura.
Se pretende, a primera vista, que el sitio sea para apto para todo público… necesitado de conciencia. Si bien el Internet es un factor de alienación, es también un medio adecuado para lograr las aspiraciones de cualquier intención de producir arte: eliminar todas las fronteras.
Invitamos al público a que visite este site, con amplias recomendaciones.

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